La marca de cafeteras Tassimo ha decidido utilizar la
herramienta Youtube para dar a conocer su producto de una forma muy original:
mediante una miniserie al estilo Pixar. La campaña va dirigida a las mujeres de hoy en día, en
todas sus variedades, y pretende llegar a ellas de una forma amena y divertida.
04 diciembre 2010
Las nuevas formas de publicidad
Comprender las novedades y saber cómo utilizar las nuevas y
cambiantes formas de comunicación para conseguir ciertos objetivos es para los
publicistas un reto diario. La publicidad convencional es pisar sobre seguro, pero
ya no es suficiente para llegar de forma impactante a los consumidores
potenciales.
Os dejo aquí algunos de los videos que ha creado esta empresa y que creo que son un buen ejemplo de cómo adecuarse a los
vertiginosos cambios de esta era de la comunicación.
03 diciembre 2010
Una realidad triste, pero existente
Fotografía de la estampida de un festival en Camboya en El País (23.10.2010)Cuando un país es devastado por una catástofre natural o cuando se produce un atentado los medios de comunicación se hacen eco de ello. La polémica surge en la forma de cubrir este tipo de acontecimientos, es decir, en el trato que le dan a la información y especialmente a las imágenes que se difunden.
La línea que separa la información del puro morbo parece no estar muy clara. Ejemplos de estos los hay a millares. Uno de los últimos fue la catátrofe de Haití donde a través de los medios pudimos ver una gran cantidad de imágenes de cadáveres y niños muertos que a más de uno nos hicieron apartar la vista del televisor o pasar la página del periódico. Otro de estos casos, mucho más cercano a nuestro país, fue el atentado del 11-M.
En este punto, las preguntas son varias: ¿cuál es el objetivo de estas fotografías?, ¿es realmente es necesario mostrar este tipo de imágenes?, ¿dónde está la línea que separa lo sensacionalista de la información y el morbo de lo ético? y ¿dónde se pierde el respeto y la dignidad de las personas?
El objetivo principal de las fotografías o imágenes es mostrar al mundo una realidad, que en ocasiones es dura, pero que existe. Acompañan una información y la dotan de más credibilidad. ¿Qué ocurría sino pudieramos ver esa información a través de las imágenes? Pues probablemente el grado de solidaridad con determinados acontecimientos se vería bastante reducido al igual que la magnitud que tendriamos respecto a ese suceso. En el caso de Haití sirvió para que la comunidad internacional se volcara con la población. En determinadas ocasiones, nos cuesta asumir los horrores de la realidad, pero es necesario mostrarla para que no caiga en el olvido, por muy triste que sea.
Buscar un impacto psicológico a través de las imágenes es un reclamo a veces muy utilizado. Algunas de las campañas de la DGT buscan dar de lleno en la sensibilidad de los conductores a través de anuncios que intentan evitar más muertes en la carretera simulando un accidente de coche o las consecuencias del mismo. Pero la repetición exagerada de estas imágenes también tiene su aspecto negativo: cuanto más las veamos más nos acostumbraremos a ellas y menos vulnerarán nuestra sensibilidad. Y esto ocurre por ejemplo con las imágenes de los atentados en Irak o con los asesinatos en México a cargo de narcotraficantes. Son demasiado cotidianas.
Un hecho cada vez más notorio es que a la gente le gusta el morbo, tanto en las informaciones como en las imágenes, y esto se refleja cada vez más en medios como la televisión donde mandan los gustos de la audiencia. Según un estudio realizado por Teleespectadors Associats de Catalunya (TAC), alrededor del 25% de las noticias emitidas en la segunda edición de los informativos de Cuatro y la Sexta caen en el sensacionalismo, mientras que Telecinco y Antena 3 dedican casi un tercio de sus informativos a las noticias de sucesos.
El problema es cuando este tipo de imágenes daña no solo la sensibilidad del espectador sino que vulnera la dignidad de las personas. Mostrar cadáveres como si se tratara de una imágen cualquiera a veces no resulta demasiado ético. Esos cadáveres no son simplemente cuerpos, sino que corresponden a personas con nombre y apellidos. El morbo y lo sensacionalista de estas imágenes chocan con el respeto a las personas, con su dignidad e intimidad. La falta de trato humano en la búsqueda de una imágen impactante que resalte el espectáculo por encima de los valores de la vida humana, con la intención de vender más periódicos o tener más audiencia resulta poco ético y moral.
Lo cierto es que nos guste o no, este tipo de imágenes se van a seguir repitiendo a diario y más teniendo en cuenta el carácter morboso de una mayoría de espectadores, entonces ¿sería conveniente poner límites a esto? Si y no. Es bastante díficil establecer una barrera, ya que nunca será suficientes para unos mientras que para otros sería excesiva. Además, entraríamos en un debate sobre la libertad de los medios para informar y los derechos de los ciudadanos a recibir información que no tendría fin. En este sentido, son los medios de comunicación los que deberían de llegar a un punto de inflexión y valorar realmente la necesidad de sobrepasar determinados límites a la hora de informar.
Sí. La tragedia vende
Foto: Elpais.com (17 nov. 2010)
El 11-S, el 11-M, la guerra de Irak, las catástrofes
naturales... Son muchas de las ocasiones en las que los medios de información
han jugado a competir por conseguir la foto más sangrienta. Teniendo en cuenta
que no cumplen una labor de sensibilización, si no que su labor es la de
informar sobre hechos de actualidad ¿es realmente necesario ver la muerte para
saber que existe?
La epidemia de cólera de Haití es una mina de oro para
aquellos medios que buscan una foto más sensacionalista que informativa. Captar
un muerto en la calles haitianas supone un cadáver más allí y una palmadita más
en la espalada de un fotógrafo aquí.
¿Lo triste? ¡Funciona! Los periódicos se pelean por la foto
del cadáver más impactante y las televisiones luchan por captar los minutos más
trágicos del drama ajeno. Lo hacen porque vende, porque el morbo es, hoy en
día, el audímetro máximo del buen comunicador.
Para aquellos que se esconden bajo la excusa de ‘sensibilizar sobre la tragedia’, creo que lo que se consigue cotidianizando el uso de este tipo de imágenes es justamente lo contrario: insensibilizarnos ante algo que debería, al menos, llamar nuestra atención. La indiscutible fuerza de la imágen frente al texto pierde así su esencia.
Para aquellos que se esconden bajo la excusa de ‘sensibilizar sobre la tragedia’, creo que lo que se consigue cotidianizando el uso de este tipo de imágenes es justamente lo contrario: insensibilizarnos ante algo que debería, al menos, llamar nuestra atención. La indiscutible fuerza de la imágen frente al texto pierde así su esencia.
Si nos remitimos a la imágen de Mike Wells titulada "La mano del hambre", podremos observar como, sin necesidad de recurrir a imágenes tan explícitas, se puede trasmitir un mensaje muy profundo sobre una realidad.
Accede a la galería de El País pinchando aquí.
Sensacionalismo o lo de todos los días
De un tiempo a esta parte parece que no existe ningún medio de comunicación que no se resista a fotografías con un doble sentido. Si antes era una opción tomada por publicaciones meramente de información rosa, ahora vemos como los diarios más relevantes de nuestro país tambíen se han "subido al carro" del escándalo fotográfico.
El hecho de que un periodista redacte una información para causar el debate en noticias de relevancia menor es lo de menos, ya que la propia concepción que tenga cada uno de lo es la esencia del periodismo queda en su propia conciencia. Sin embargo la edición de fotografías con sentido a veces sexista otras morbosas o directamente sin respetar la dignidad de cada persona, va paulatinamente en aumento. Cabría preguntarse qué es lo que dichos medios pretenden conseguir, ¿acaso que no sepamos discernir entre las noticias verdaderamente informativas de las que no lo son?, ¿son todas igual de importantes por salir en portada?.
Serán varios los motivos, casualidad no es.
Serán varios los motivos, casualidad no es.
Una fotografía tiene el poder de transmitir un mensaje visual mucho más poderoso que cualquier titular. La continua presentación de noticias sobre tragedias de cualquier tipo con fotos muy esplícitas merma nuestra propia sensibilidad ante el tema. El bombardeo constante al que nos someten, consigue "acostumbrarnos" a imágenes de las que no deberíamos estar poco sensibilizados. Pero el tema no solo se concreta en catástrofes ambientales, violencia de género, guerras...sino en los propios roles que cada uno debemos desempeñar, es decir el hombre siempre será hombre y la mujer está para gustarle. Sensacionalis-sexismo, un tema aparte.
La mano del hambre
En esta impactante fotografía de Mike Wells encontramos que,
en el primer instante la mirada va dirigida hacia la mano negra. Éste es por
tanto el punto donde se concentra en su mayoría el peso visual de la
fotografía.
A nivel denotativo encontramos que la mano negra se sitúa en
el centro geométrico de la imagen, primer motivo por el cual llama la atención
de entrada. Además se trata de una fotografía realizada con un teleobjetivo, de
forma que el fondo queda desenfocado, realzando y aislando la imagen central y
enfocada, que serían las dos manos.
El fondo desenfocado es de tonos oscuros y también lo es la
mano negra, pero al colocarse entre medias de ambos tonos oscuros el tono claro
de la mano blanca, la mano negra queda realzada y, en cierto modo, también
aislada por el color.
En esta composición, hecha por disposición, ya que el
fotógrafo ha decidido que foto quería tomar preparando la escena, encontramos
también elementos denotativos que hacen que el peso visual resalte. Sin duda alguna
la mano blanca, de un hombre adulto aparentemente sano, no es algo que tenga
porque llamar la atención. Sin embargo, la mano negra es impactante por su
calidad de desnutrición, por su tamaño y por su aspecto enfermizo, lo cual es
llamativo e impactante a los ojos del espectador.
Etiquetas:
la mano del hambre mike wells culturetas ucm
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